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La Coctelera

AVENTURA EN ALGÚN LUGAR CORRIENTE.

2 dic 08

Tengo nuevo Novio.

El otro día estaba enferma y vino a visitarme. Bajé al portal para estar un rato con él y se apagaron las luces. Esto nos dio un poco de intimidad y se transformó en calentón.

Nuestros besos se hicieron más apasionados, largos y calientes.

Rodrigo, que así se llama mi nuevo alumno (El cual por cierto es muy hábil) deslizó sus manos por entre mis piernas y me miraba con ojos de cachondo.

Subimos las escaleras del portal y nos arrinconamos cerca de los buzones. Al darme el golpetazo contra la pared muchos escalofríos recorrieron mi cuerpo. Sabía lo que eso significaba:

Era imposible controlarme.

Seguimos besándonos y metiéndonos mano descaradamente, sentía su pene a punto de estallar y eso hacía que mis braguitas se empaparan.

Una luz vino a mi cabeza de repente: ¡Subir al último piso!

Y así lo hicimos. Nos montamos en el ascensor, en el cual otra descarga de morbo nos cegó y tras cuatro pisos llegamos a nuestro destino.

Para mi sorpresa sí había otras escaleras que llevaban a un 5º piso y allí nos acomodamos.

Por fin metió su mano entre mis pantalones y alcanzó mi chochillo que estaba babeando.

Yo también quería jugar así que abrí el botón de su pantalón y bajé su cremallera. Creo que él sintió oleadas de alivio cuando lo hice.

Estuvimos otro rato tocándonos y besándonos. La verdad es que estar ahí arriba con el peligro de que llegara algún vecino me resultaba morboso y extrañamente divertido.

Con una fiereza masculina y salvaje, Rodrigo me levantó de las escaleras y me apoyó contra la pared de abajo y me puso su polla tiesa contra mi culo. Gemía en mi oído y eso me volvía loquita.

Giré bruscamente, metí la mano en sus pantalones y busqué su palito rígido, el cual toqué con suavidad mientras él se retorcía de placer.

Volvimos a subir a oscuras a la parte de arriba del piso. Me sentó en las escaleras y sacó una gomita del bolsillo de su pantalón. Estaba claro que venía preparado para una buena follada, pero me dejó preparar el terreno a mí.

Tras unos cuantos besos y unos cuantos tocamientos más, bajé sus calzoncillos le besé despacito su polla. Sé que a él le gusta y siempre comienzo así. Mojé bien su cabeza con la lengua y me lo metí en la boca como si fuera un caramelo. Sabía muy bien, tenía ese olor personal que marca a los hombres, el olor que me encanta.

Me la metí varias veces cada vez aumentando más la velocidad.

Mientras tanto, él tocaba mi cabeza, cada vez con menos fuerza, señal de que estaba a punto de correrse.

-¡Ah! ¡Si sigues me corro! – dijo entre gemidos.

No podíamos hablar muy alto por miedo a ser descubiertos ahí arriba.

Yo seguí mamándole la polla, hasta que él apartó mi cabeza, me subió hacia arriba y me besó.

Bajó mis pantalones con delicadeza y me tocó sobre mis braguitas, las cuales estaban chorreando. Me moría de ganas por ser penetrada y se lo dije. Bajó mis braguitas y tuvo el descaro de meterme un dedo.

-¡Ah! – me estremecí.

Busqué de nuevo su palo duro y lo rodeé con mis manos.

La gomita estaba tirada en las escaleras, entre nuestra ropa. La cogí y la colocamos entre los dos.

Con un pie en una escalera y otra en dos más altas fui violenta pero gustosamente penetrada. Lo llevaba deseando toda la tarde y por fin estaba follando como una loca.

¡Me temblaban las piernas!

Tras unas cuantas penetraciones me puso de espaldas contra la pared de abajo, donde más peligro teníamos de ser encontrados.

Eso me hizo tener un gran escalofrío de adrenalina y placer a la vez.

Metía y sacaba su polla rápidamente. Sólo habíamos follado 2 veces pero ya sabía que me molaba todo lo duro. Mordió mi espalda y agarró mi pelo con fuerza mientras seguía embistiéndome muy duramente, lo cual hizo que me corriera de una forma bestial mientras Rodrigo tapaba mi boca para que así no se oyera nada.

Rodrigo se sentó sobre la fría baldosa de la escalera y me comió el coño. Abría bien mis pliegues y me metía su lengua bien cargada de saliva, que me recorría entera.

Después me sentó sobre sus piernas y cabalgué su polla mientras él también se movía desde abajo.

Tras unos minutos así, comencé a notar que me iba a correr y se lo dije. Tapó mi boca,

Mordía sus dedos, arañó mis tetas, mi culo y me corrí…

Segundos después noté un calor entre mis piernas, él también había terminado.

Con unos pañuelos nos limpiamos y nos vestimos.

Cogimos el ascensor y llegamos a la planta de abajo. Ahora ya no había peligro aunque quizá mi vecina de arriba se estaba masturbando detrás de la puerta…

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22 sep 08

Jamás he creído en el amor..

Siempre pensé que sólo existía en los

cuentos,

Siempre pensé que era efímero,

SIempre pensé que dolía,

SIempre me alejé de él, aunque siempre

quise tenerlo,

Siempre he esperado una cálida sonrisa

que me llevara

al Paraíso...

Y ya la he encontrado...

(22/12/08)

Lo eres todo para mí.

Sensualidad a flor de piel.

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En los baños de Carrefour.

28 ago 08

Como ya conté en mi otro relato, perdí la virginidad hace 2 años con mi novio.

Después de polvos fantásticos en su habitación, quisimos probar algo nuevo.

Aquel día llevaba una faldita verde cortita, debajo sólo llevaba un tanga blanco, y arriba vestía una camiseta blanca de tirantes. Hacía mucho calor.

Mi novio y yo íbamos a comer al Carrefour, seguramente en el Mc Donald's o algo similar.

Entramos dentro del supermercado por la zona de videojuegos, ordenadores, libros y al final llegamos al rincón de las revistas.

Al llegar, mi novio me empotró contra la esquina y me dio un caluroso beso.

Como mi temperatura sube muy rápido, un rubor cubrió mis mejillas y se me nubló la vista.

-Uyy Sara, te veo un poco malita - me dijo.

Con fiereza le devolví el beso, y lo atraje hacia mí.

-La has cagado. - Sonreí.

Como no había nadie, se atrevió a sobarme el culo con descaro y bajó su otra mano lentamente por encima de mis pantalones. Notó que estaba mojada y se apretó más contra mí.

-Sara, me la estás poniendo muy durita, me parece que nos vamos a tener que ir a casa pronto...

Seguimos besándonos cada vez con más pasión.

Decidimos salirnos fuera y al ver el cartelito de los baños nos lanzamos una mirada fugaz, ambos nos entendimos.

Por suerte, el pasillo de los baños estaba vacío así que nos colamos en el baño de caballeros y nos encerramos en el segundo baño que había abierto.

Al cerrar la puerta, mi novio me empotró contra la puerta y me quitó la camiseta.

Recorrió mi cuello con su lengua. Sentía su aliento en mi piel y el vello se me erizó.

Me comió los pezones por encima de la tela del sujetador y lanzó un gemido al ver que mis pezoncillos se marcaban a través.

Estaba muy cachonda, así que busqué su polla por encima de los pantalones. La apreté con las manos. Mi novio al ver mi atrevimiento metió la mano por mis braguitas y acarició mi clítoris.

No podíamos gritar porque al ser un baño público teníamos el peligro de ser descubiertos.

Nos desvestimos lentamente y dejamos toda nuestra ropa encima del váter.

Empezamos a sobarnos y a besarnos, me metía los dedos y yo le pajilleaba.

Colorada como un tomate le pedí que me comiera el coño, me sentó en la parte de arriba del váter, se colocó entre mis piernas y hundió su lengua en mi rajita. Mm... Me aguanté los gritos mordiéndome los labios. Sentía que el cuerpo me estallaba.

Y entonces... me corrí.

El me pidió que se la comiera, me sentó en el váter y me puso su polla en la boca. Se la lamí de arriba a abajo, con ganas. Me agarraba con fuerza los brazos, su excitación era brutal.

Me levantó de golpe, me pidió que me pusiera de rodillas en la tapa y me sujetara en parte de arriba. Le mostré mi chochete por detrás, y con un gestó rápido me la clavó.

Reprimimos nuestros gritos y me estuvo dando bien fuerte, nuestros cuerpos estaban completamete rojos por el calentón que llevábamos.

Me sentó en la parte de arriba y empezó a darme lentamente, sintiendo todo, nos moríamos de placer.

Me mordía, me tiraba del pelo, gruñía... Estábamos como animales, era algo brutal, salvaje...

Me pidió que me pusiera contra la puerta, que me cogía y me daba por delante de pie.

A la vez que me penetraba metía su mano y me tocaba mi pequeño botoncito que estaba a punto de estallar, creía que me corría otra vez, pero quitó su mano y me la clavó aún más fuerte. Me volvió a colocar de rodillas en el váter y entonces sí, tocó mi botoncito, me mordió el culete y me corrí de una manera impresionante. Entonces sí lancé un grito, ya me daba igual quien lo oyera.

Él volvió a clavármela y entonces, al notar toda su polla dentro, sus huevos rebotando contra mi chocho, el calor que lo invadía... se corrió... Se quedó encima de mi, exhausto.

La verdad es que fue un polvo para recordar, el morbo de ser pillados es increíble y me encantó.

Volvería a repetirlo allí.

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Aventura en el aula de dibujo.

27 ago 08

Mi nombre es Sara, tengo 18 años.

Me encanta el sexo.

Comencé a practicarlo con un novio que tuve hace 2 años. Pero eso lo dejaré para otro día. Hoy quiero contaros mi aventura con el profesor de dibujo y un compañero de clase.

Como cada viernes, tocaba dibujo a 3ª hora. Siempre se me hacía muy largo y me pasaba toda la hora mirando por la ventana. Por suerte cuando acabara esa clase, bajaríamos a la calle para tomar el aire.

Aquel día me sentía muy observada, Dani, un chico de mi clase no dejaba de mirarme y hacerme insinuaciones con la boca. A mí me parecía un cerdo, pero eso cambiaría después de la comida de coño que me hizo.

5 minutos antes de terminar la clase, harta de las insinuaciones de Dani me levanté y comencé a gritarle e insultarle. El profesor alarmado nos pidió que por favor nos quedáramos sentados hasta que todo el mundo saliera porque deseaba hablar con ambos en privado.

Al terminar la clase, Dani y yo permanecimos sentados delante de nuestros dibujos. Aquel día yo no había dibujado nada porque me dolía la cabeza y no podía concentrarme.

El profesor de dibujo se acercó a nosotros y comenzó a decirnos que éramos unos jovencitos muy irresponsables y que debíamos comportarnos bien durante sus clases, que debíamos quedarnos durante el recreo con él en el aula dibujando aunque fuera un poquito más...

-¡Qué fastidio!, un viernes sin recreo... - pensé.

10 minutos después, el profesor de dibujo nos comentó que lo disculpáramos un momentito que iba al baño. En esos momentos Dani aprovechó para acercarse a mi pupitre y poner su cara frente a la mía de tal modo que nuestras bocas estaban a escasos centímetros.

-Estás muy buena - dijo.

-Sí, pero jamás echarás un polvo conmigo, fanfarrón - le contesté malhumorada.

-Eso ya lo veremos...

Dani, que era muy descarado, se agachó debajo del pupitre e introdujo sus manos en mi faldita y comenzó a tocar mi coñito por encima de las braguitas.

-mmmm... cachondilla, estás muy mojadita...- me dijo con una sonrisa pícara.

Introdujo sus dedos dentro de mi braguita y sobó con delicadeza mis labios mayores. Después lo abrió y empezó a frotarme el clítoris primero despacio y después más rápido... Ahí fue cuando lancé mi primer gemido y el más fuerte.

-¿Ahora sí que quieres que te folle?

-Sí, por favor...

Me levanté como pude, me senté encima de la mesa y esperé a que Dani se agachara y comenzara a chupar con avidez todos los rincones de mi coño.

Estaba depilada, me gustaba esa sensación.

Pasaba su lengua por mi clítoris una y otra vez, despacito... consiguiendo que cada vez estuviera más y más excitada. Lo atrapó con los labios y esto fue lo que hizo que me corriera de una forma bestial, lanzando un grito salvaje y provocando un temblor en todo mi cuerpo.

Cuando me recuperé, comencé a besarle con pasión. Bajé por todo su cuerpo hasta llegar a su polla. La toqué por encima del pantalón notándola dura y fuerte y tuve ganas de tenerla ya en mi boquita.

Desabroché con prisas su pantalón, e introduje la mano. Él gimió de placer.

Seguí jugando con él, tocando su picha, haciéndole sufrir hasta que me pidiera que le hiciera una mamada.

Me abracé contra él, notando así su gran erección, me di la vuelta y puse mi culo contra su polla y empecé a moverme en circulitos, provocándole otro gemido.

-mmm... guarra, cómemela ya.. no me hagas desearlo más...

-Tus deseos son órdenes.

Tras hacerle un guiño de ojos, le quité la ropa, me arrodillé en el suelo y comencé a pasar mi lengua por sus muslos, haciendo que lo deseara más.

Cuando vi que se desesperaba no lo hice esperar más y chupé despacito su puntita. Me la introduje en la boca y la mamé unas cuantas veces.

Lo saqué de mi boca y paseé mi lengua por toda su polla. Me la introduje toda en la boca y la sentí.

Moví mi boca a través de ese miembro y lo saqué.

Dani no podría aguantar mucho más y me apartó.

-Mm... qué bien lo haces, pero ahora quiero probar qué tal es tu chochete..., ven, siéntate aquí.

Me senté en la mesa del profe y esperé a que Dani se colocara el condón y me mirara.

-¿Estás preparada para sentir mi polla?

-Mm...¡Sí!

Abrió mis piernas y se metió entre ellas. Su polla estaba hundiéndose en mi coñito, y yo sentía escalofríos de placer.

Cuando ya estuvo dentro comenzó a moverse de una forma brutal, sentí que se me rompía todo, pero me encantaba, mil espasmos recorrían mi cuerpo y me sentía llena de placer.

En esos momentos, el profesor de dibujo llegó a clase y nos encontró en esa situación. Estoy segura de que ya nos había visto antes pero no se había atrevido a entrar.

Dani y yo nos asustamos y nos cubrimos el uno al otro, pero el profesor de dibujo se echó a reír y se acercó a nosotros.

-¡Eh, chicos! Se ve que os lo estáis pasando bien. Después de llevaros tan mal y haber discutido hoy en clase parece que lo estais arreglando...

Sin darme cuenta le estaba mirando el paquete y me di cuenta de que su polla estaba casi saliéndose del pantalón.

El profesor de dibujo se dio cuenta y con descaro me tocó un pezón.

Dani, al ver que el profesor se unía a nosotros me penetró con violencia y me calenté aún más.

El profesor seguía masajeándome los pezones y chupándome el cuello.

Cuando estaba a punto de llegar al orgasmo, el profe bajó su mano a mi clítoris y lo tocaba rápidamente hasta que me corrí...

Mm... qué rico era todo aquello.

Dani, al ver la situación siguió follándome hasta que yo le pedí que se corriera. Se apartó y se sentó en una silla de al lado. Ahora el turno del profe de dibujo.

-Anda Sara, cómeme la polla un poco...- me dijo sonriendo.

Yo como alumna obediente que era, me agaché y me la metí en la boca.

El profesor de dibujo gemía y me decía que le comía la polla mejor que dibujaba, que lo hacía como una profesional y que le encantaba.

Cuando ya estaba completamente excitado, me sentó encima de la mesa y pasó su lengua por mi coño, aunque me había corrido 2 veces estaba dispuesta a unas cuantas más, y me apetecía más que nunca sentir su polla.

El profesor, al volver del baño y ver esa escena, no pudo evitar bajar a la sala de profesores y pedirle al profesor de Educación Sexual que le prestara algún condón que le sobrara.

Tras hacerme lanzar unos cuantos gemidos, se colocó el condón y me penetró de una sola vez.

Me penetró fuerte, sus gemidos eran casi gritos y eso me pone muchísimo.

No hay nada mejor que escuchar gemidos del hombre que te la está clavando.

-Ahora quiero que te des la vuelta porque te la voy a meter por detrás.

Me coloqué enseñándole del culete y moviéndolo como una perrilla. Lo sujetó, me colocó bien y me la metió por el coño.

Era otra sensación distinta pero también me encantaba que lo hiciera así.

Cada vez me daba más fuerte y sentía que iba a explotar.

Con sus manos apretaba mis pezones y me pegaba cachetadas en el culete, y así consiguió que me corriera por 3ª vez.

Al notar mi orgasmo, me tumbó encima de la mesa y se quitó el condón.

Comenzó a pajearse hasta que se corrió en mi vientre y me mojó enterita.

Tras unos minutos, después de reponernos, nos vestimos y salimos al patio. No hablamos ni una sola palabra.

El lunes, volvíamos a tener dibujo... Ahora las insinuaciones entre Dani y yo eran más directas y de vez en cuando nos metíamos mano en el pasillo. Lo llevábamos en secreto pero nos atraíamos muchísimo.

Respecto al profe, no volvimos a comentar sobre lo que pasó, pero de vez en cuando le noto nervioso y que me mira demasiado, creo que por eso me puso un 10.

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